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CHARLES HADDON SPURGEON

SALMO 23

EL TESORO DE DAVID

Texto completo

traducido y ampliado

con notas explicativas y

referencias bíblicas

por Eliseo Vila

EDITORIAL CLIE

C/ Ferrocarril, 8

08232 VILADECAVALLS

(Barcelona) ESPAÑA

E-mail: libros@clie.es

http://www.clie.es

© 2014 Traducido y ampliado por Eliseo Vila

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© 2014 Editorial CLIE

SALMO 23

ISBN: 978-84-8267-948-8

VIDA CRISTIANA

Crecimiento Espiritual

Referencia: 224861

ELISEO VILA VILA (1944-) nació en Terrassa (Barcelona) hijo de Samuel Vila Ventura y Lidia Vila Campderrós. Cursó estudios de teología, ciencias económicas y periodismo, y ostenta diversos cargos en el mundo económico y empresarial en Cataluña. En 1992, con el fallecimiento de su padre Samuel Vila, pasó a ocupar la dirección de la Editorial CLIE, de la que actualmente es Presidente. Tuvo un papel destacado en la creación de la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), en la cual ostentó como miembro de su Comisión Permanente los cargos de Tesorero y Consejero de Economía durante veinticinco años; y asumió la responsabilidad de la redacción y negociación del área económica en los Acuerdos de Cooperación entre el Gobierno español y las iglesias evangélicas. Actualmente forma parte del Patronato de la Fundación Estatal Pluralismo y Convivencia. Es miembro de la Iglesia Española Reformada Episcopal (comunión anglicana) de la cual es Canónigo en la Iglesia Catedral de El Redentor en Madrid. Ha impartido numerosos seminarios y conferencias en universidades e iglesias de España, Estados Unidos y todo Latinoamérica; ha traducido más de cuarenta y tres obras del inglés al español; y escrito varios libros, entre ellos Las obras de referencia y consulta: su utilidad y manejo. Actualmente trabaja intensamente en la traducción al español del texto completo de la opus magna de Charles Haddon Spurgeon: El Tesoro de David. Ampliándola con notas explicativas propias, referencias bíblicas y comentarios adicionales sobre los salmos de los Padres de la Iglesia.

ÍNDICE

Portada

Portada interior

Créditos

Eliseo Vila Vila

Prólogo

1. Texto –Salmo 23–

2. Título: Salmo del pastor

3. El pastor y su cuidado

4. Delicados pastos

5. Restauración y justicia

6. Ayuda en la oscuridad

7. Banquete divino

8. Viviendo en la presencia de Dios

Apéndices

Bibliografía en inglés

Bibliografía en español

Otros títulos de la colección CLIE

PRÓLOGO

DEL TRADUCTOR

Entre los numerosos proyectos de literatura cristiana que el fundador de CLIE, Samuel Vila –mi padre–, se había fijado a lo largo de su vida, su favorito era una versión española de la opus magna de su admirado maestro Charles Haddon Spurgeon, a la que el insigne predicador había dedicado veinte años de trabajo: The Treasury of David. Publicado originalmente en veinte tomos, –uno cada año entre 1865 y 1885–, este comentario a los salmos ha sido, hasta el día de hoy, valorado y apreciado como el trabajo más completo y excelente jamás escrito sobre el salterio hebreo. Pues el justamente llamado «príncipe de los predicadores», lejos de limitarse a sus propias exposiciones, recopiló para cada salmo las exégesis, pensamientos y comentarios de los mejores pensadores cristianos de todos los tiempos, mayormente de escritores puritanos, pero sin olvidar a los reformadores, a los Padres de la Iglesia, ni a sus propios contemporáneos hasta finales del siglo XIX.

Por desgracia, la época turbulenta que a mi padre le tocó vivir en España, la Guerra Civil y la posterior etapa de intolerancia religiosa, limitaron sus posibilidades de completar en vida este proyecto gigantesco. Tuvo que contentarse con un breve resumen de algunas exposiciones de cada salmo que, publicadas en dos tomos, fueron muy bien recibidas y apreciadas en el mundo de habla hispana. Pero, a decir verdad, apenas alcanzaban a ser unas pinceladas de lo que es El Tesoro de David en su versión original.

Cuando el Señor lo llamó a su presencia en 1992, y me correspondió recoger de su mano el testigo para seguir avanzando con la antorcha de la editorial CLIE, me prometí a mí mismo dedicar parte de mi tiempo a lograr que este sueño suyo se hiciera realidad y que los pueblos hispanos tuvieran un día libre acceso, no solo a unas pocas, sino a todas las galerías que albergan este inmenso “tesoro”. Que pudieran abrir todos y cada uno de los cofres, extasiarse con la calidad y finura de su oro, y adornarse con sus incomparables e inagotables joyas.

Pero las tensiones inevitables del día a día, propias de la dirección ejecutiva de una editorial, sumadas a mis constantes viajes para participar en seminarios y conferencias, acaparaban la totalidad de mi tiempo; y el
proyecto se iba posponiendo, año tras año. Hasta que
el Señor me mostró con claridad, por circunstancias de la vida, que había llegado la hora de sentarme quietamente “junto a aguas de reposo” y dedicar el tiempo y las fuerzas que me restan a otra clase de labor. Y tomé la decisión de centrar por entero mis esfuerzos en completar la traducción al español del texto íntegro de El Tesoro de David en un lenguaje que, sin restar un ápice de su belleza literaria, lo hiciera asequible a las formas de comunicación de nuestra sociedad actual. Y añadiendo, en notas al pie, otros comentarios importantes sobre los Salmos, principalmente de los Padres de la Iglesia; información sobre autores, personajes y hechos mencionados; las citas y referencias bíblicas que no figuran en la edición inglesa; y todas aquellas aclaraciones y explicaciones que he considerado precisas y necesarias para hacer su lectura más fácil y comprensible a cualquier nivel cultural.

Puedo decir que a medida que avanzaba en el trabajo me iba sintiendo cada vez más deslumbrado y extasiado por la magnitud de las riquezas espirituales acumuladas en esta obra singular. Cada pepita de oro que arrancaba de su veta, cada gema que sacaba de su arquilla, me aportaban a nivel personal tanto bien espiritual y me infundían tanto aliento y consuelo, que en más de una ocasión me vi obligado a interrumpir el trabajo para secarme las lágrimas y dar gracias a Dios por el Tesoro de su Palabra.

Pero esta misma emoción hacía que me sintiera embargado por un sentimiento de frustración cada vez más profundo. El trabajo era inmenso y agotador. Me daba cuenta de que completar la totalidad de los ciento cincuenta salmos me tomaría varios años. Y me dolía que algo que a mí me había hecho tanto bien, tardara tanto tiempo en llegar a los demás. Como le sucedía a Pablo, mi espíritu se enardecía, pensando que pasarían años antes de completar la totalidad de la obra y poder hacerla asequible. Por otra parte, la extensión de la misma haría imposible publicarla en un solo volumen, como hubiera sido mi deseo para hacerla más accesible. Tendrían que ser, como mínimo, dos tomos y de gran tamaño. Finalmente, junto con el equipo de CLIE, encontramos una apropiada solución: «Hagamos una selección de los salmos principales, los más conocidos, leídos y utilizados en la predicación, y con ellos saquemos a la luz lo antes posible el primer tomo, a la espera de completar lo restante del salterio en un segundo tomo. De esta manera los pastores podrán disponer de la parte esencial, sin tener que esperar a completar la totalidad de la obra».

El trabajo se encuentra ya en fase muy avanzada. La salida al mercado del primer tomo con los 61 salmos principales está prevista para finales del 2015. Y consideramos que ha llegado el momento de dar a conocer la labor realizada publicando, a modo de primicia, uno de los salmos, a fin de que nuestros lectores puedan comprobar por sí mismos la magnitud del trabajo. ¿Y qué salmo podíamos elegir para ese fin sino el Salmo 23, el “salmo del Pastor”? Confiamos en que su lectura, además de serles de bendición, les brinde una muestra del trabajo que estamos llevando a cabo y de lo que va a ser la obra completa cuando podamos ofrecerles, a este mismo nivel, no uno, sino todos y cada uno de los 150 salmos del salterio.

La labor exhaustiva llevada a cabo por Spurgeon, añadiendo a sus propias exposiciones sobre cada salmo lo mejor de otros grandes autores, ciertamente es monumental. La esposa del insigne predicador afirmó en una biografía que si El Tesoro de David hubiera sido lo único que Spurgeon hubiera escrito a lo largo de su vida, ya ésto hubiera valido la pena, pues se trata de un monumento literario permanente y de incalculable valor. Estoy plenamente de acuerdo. Mi padre inició la insigne labor de traducirlo al español, y aunque, a causa de las dificultades propias de su época y a su intensa actividad pastoral y misionera, no alcanzó a culminar su propósito, su vida también valió la pena. Si yo logro completar su traducción al español y hacerlo asequible en versión íntegra en el mundo hispano, mi labor también habrá valido la pena. Será mi mejor aportación y mayor legado a la literatura cristiana.

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Eliseo Vila

Presidente de la Editorial CLIE

1

TEXTO

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque pase por valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezarás mesa delante de mí en presencia de mis adversarios;

Ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente la bondad y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Reina-Valera Revisada 1977

Versión poética:

DOMINUS REGIT ME

El Señor me gobierna y me dirige,

así nunca podrá faltarme nada,

y ya me ha establecido en un paraje

de muchos pastos, en que nada falta.

En un feliz paraje donde abundan

mullidas hierbas, y corrientes de aguas,

aguas que fortifican, que consuelan,

y que mi alma convierten y restauran.

Me condujo a las sendas deliciosas,

que a la justicia guían y a la patria,

y esto lo hizo por gloria de su nombre,

del nombre santo que mis labios cantan.

Porque Señor, si entre las negras sombras

de la pálida muerte me encontrara,

sin temer ningún mal, firme andaría,

porque tú estás conmigo y me acompañas.

Ese báculo mismo que me rige,

esa severa y saludable vara

con la que sueles piadoso corregirme,

es lo que más consuela mi esperanza.

Para mí, y a mi vista preparaste

una mesa terrible, una muralla,

que me resguarda de los enemigos,

que me persiguen con tan fiera saña.

Y mi cabeza untaste con aceite

mejor que los perfumes de la Arabia,

¡Ah! ¡Qué admirable es! ¡Cuánto bendigo

este cáliz de amor con que me embriagas!

Y espero que tu gran misericordia,

me ha de seguir cuanto mi vida alcanza,

para que habite en tu mansión divina

los venturosos días que no acaban.

Del “Salterio Poético Español”. Siglo XVIII